DHA en el embarazo: el desarrollo cerebral empieza antes de nacer
Durante el embarazo se habla mucho del ácido fólico, el hierro o el yodo. Sin embargo, existe otro nutriente especialmente relevante durante esta etapa: el DHA, un ácido graso omega-3 que forma parte de las estructuras del cerebro y la retina.
El desarrollo neurológico y visual del bebé comienza mucho antes del nacimiento. Por eso, asegurar un aporte adecuado de DHA durante el embarazo y la lactancia no debería dejarse para el último momento.
La propia Unión Europea reconoce que la ingesta materna de DHA contribuye al desarrollo normal del cerebro y de la visión del feto y de los lactantes alimentados con leche materna.
¿Qué es el DHA y por qué es importante durante el embarazo?
El DHA, o ácido docosahexaenoico, pertenece a la familia de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga.
Es un componente estructural de las membranas celulares y se encuentra especialmente concentrado en el sistema nervioso y la retina. Durante la gestación, el bebé depende del aporte materno para disponer de este ácido graso mientras se desarrollan el cerebro y las estructuras visuales.
El organismo puede producir pequeñas cantidades de DHA a partir de otros ácidos grasos omega-3 de origen vegetal, pero esta conversión es limitada y variable. Por este motivo, el aporte directo mediante pescado, marisco o complementos puede resultar especialmente relevante durante el embarazo.
No se trata únicamente de consumir “grasas saludables”, sino de asegurar específicamente una cantidad suficiente de DHA.
¿Cuánto DHA se necesita durante el embarazo?
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece para los adultos una ingesta adecuada de 250 mg diarios de EPA y DHA. Durante el embarazo y la lactancia recomienda añadir entre 100 y 200 mg diarios de DHA preformado para cubrir las necesidades maternas y la acumulación de este ácido graso en el feto y el lactante.
Para utilizar la declaración autorizada sobre el desarrollo cerebral y visual del bebé, debe informarse de que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria adicional de 200 mg de DHA, además de los 250 mg diarios de EPA y DHA recomendados para la población adulta.
Por tanto, una mujer embarazada no debería fijarse únicamente en que un complemento contenga omega-3. Es necesario comprobar cuánto DHA aporta realmente la dosis diaria.
¿Es suficiente con comer pescado?
El pescado azul es una de las principales fuentes alimentarias de DHA. Sardinas, caballa, salmón, boquerones y arenques pueden contribuir de manera importante a cubrir las necesidades de omega-3.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda durante el embarazo consumir pescado entre tres y cuatro veces por semana, alternando pescados blancos y azules. También aconseja evitar las especies con mayor contenido en mercurio: pez espada o emperador, atún rojo, tiburón y lucio.
En la práctica, no todas las mujeres mantienen este consumo. Las náuseas, las aversiones alimentarias, el rechazo al pescado, determinadas dietas o la preocupación por los contaminantes pueden reducir considerablemente la ingesta.
En estos casos, un complemento con una cantidad claramente especificada de DHA permite asegurar un aporte diario constante sin depender exclusivamente de la alimentación.
¿Toda embarazada necesita un complemento de DHA?
La suplementación no debe plantearse como una obligación automática, sino en función de la alimentación y las necesidades individuales.
Una mujer que consume regularmente pescado azul de especies seguras puede alcanzar una ingesta adecuada mediante la dieta. Sin embargo, la complementación puede tener especial sentido cuando:
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El consumo de pescado es escaso o inexistente.
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Existe rechazo o mala tolerancia durante el embarazo.
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Se sigue una alimentación vegetariana o vegana.
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No puede garantizarse una ingesta regular de DHA.
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El profesional sanitario considera conveniente reforzar su aporte.
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Existen antecedentes o factores que requieren una valoración nutricional más precisa.
Lo importante no es tomar un complemento por rutina, sino evitar que el aporte de DHA quede por debajo de las necesidades de esta etapa.
DHA y duración del embarazo
La investigación sobre omega-3 durante el embarazo no se limita al desarrollo cerebral y visual.
Las revisiones de ensayos clínicos indican que la suplementación con omega-3 de cadena larga puede reducir el riesgo de parto prematuro, especialmente el parto prematuro temprano. Una revisión sistemática publicada en 2024 también encontró que dosis prenatales de DHA de entre 450 y 800 mg diarios podrían reducir el riesgo de prematuridad y aumentar moderadamente el peso al nacer.
Esto no significa que el DHA pueda impedir por sí solo un parto prematuro ni que sustituya el seguimiento obstétrico. Sí refuerza la importancia de mantener una ingesta adecuada dentro del conjunto de los cuidados nutricionales del embarazo.
Cómo elegir un complemento de DHA
No todos los complementos de omega-3 ofrecen la misma composición. Para elegirlos conviene revisar varios aspectos.
Cantidad real de DHA
Debe aparecer claramente indicada por dosis diaria. La cantidad de aceite de pescado o de omega-3 total no permite conocer por sí sola cuánto DHA se está consumiendo.
Calidad y control del aceite
El aceite debe estar purificado y sometido a controles de contaminantes, metales pesados y oxidación. Durante el embarazo resulta especialmente importante utilizar materias primas de calidad contrastada.
Forma de presentación
Las formas en triglicéridos se integran de manera natural dentro del aceite y suelen presentar una buena absorción cuando se toman durante una comida.
Composición sencilla y específica
Una fórmula para el embarazo debe aportar cantidades adecuadas de los nutrientes seleccionados, sin recurrir a una lista extensa de ingredientes en dosis irrelevantes.
Aporte de folato
El folato contribuye al crecimiento de los tejidos maternos durante el embarazo. Por ello, su presencia junto al DHA puede resultar especialmente coherente durante la etapa preconcepcional y la gestación.
VitaDHA Materna 450: DHA y folato en una sola perla
VitaDHA Materna 450 ha sido formulado para la etapa preconcepcional, el embarazo y la lactancia.
Cada perla aporta:
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450 mg de DHA.
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18 mg de EPA.
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400 µg de folato en forma de Quatrefolic®, equivalente a 5-MTHF-glucosamina.
Su aportación de 450 mg de DHA permite alcanzar la cantidad establecida para la declaración autorizada sobre el desarrollo normal del cerebro y la visión del feto y del lactante, dentro de una dosis diaria sencilla.
El producto combina un aceite de pescado concentrado en DHA, presentado en forma de triglicéridos, con folato. Este último contribuye al crecimiento de los tejidos maternos durante el embarazo y al metabolismo normal de la homocisteína.
La pauta indicada es una perla al día, preferentemente al inicio de una comida.
¿Cuándo empezar a tomar DHA?
La nutrición del embarazo comienza antes de la prueba positiva.
Cuando se está planificando una gestación, conviene revisar con antelación la alimentación, el aporte de folato y el consumo de pescado. Si la ingesta de DHA es baja, puede valorarse su complementación desde la etapa preconcepcional y mantenerla durante el embarazo y la lactancia.
Esto permite evitar que la suplementación se inicie cuando buena parte del proceso ya está en marcha.
La pauta debe adaptarse especialmente en mujeres que toman medicación, presentan alteraciones de la coagulación, alergia al pescado o alguna enfermedad que requiera seguimiento clínico.
Conclusión
El cerebro y la visión del bebé comienzan a desarrollarse durante el embarazo, y el DHA desempeña un papel nutricional relevante en este proceso.
La alimentación debe ser siempre la base. El consumo regular de pescado azul de especies con bajo contenido en mercurio puede aportar cantidades importantes de DHA. Sin embargo, cuando este consumo no está garantizado, un complemento específico permite mantener una ingesta diaria constante y cuantificable.
Más que preguntarse si la suplementación es obligatoria, la pregunta correcta es otra: ¿estamos asegurando realmente el DHA que esta etapa necesita?
Los complementos alimenticios no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable. Durante el embarazo y la lactancia, su utilización debe integrarse dentro del seguimiento realizado por el profesional sanitario.

